domingo, 26 de junio de 2016

'Teresa de Jesús: desde Goya a los académicos de hoy', que ofrece el Museo Goya-Colección Ibercaja.


Las mil caras de Teresa de Jesús

Goya, Bayeu y 23 artistas contemporáneos, todos académicos, reinterpretan la figura y el legado de la santa

"Vuestra soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?" Con esta "potente" frase se cierra la exposición Teresa de Jesús: desde Goya a los académicos hoy, que ayer se inauguró en el Museo Goya-Ibercaja, y que reúne 25 obras, partiendo de las del genio de Fuendetodos y de Francisco Bayeu, y siguiendo por la de otros 23 artistas contemporáneos, miembros de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, que aportan su visión de alguien que, ante todo, fue una gran defensora de la dignidad de la mujer y del ser humano, así como de una nueva concepción del mundo.

A esa pregunta también pretende responder la muestra, organizada en torno a tres ideas, la de que el homenaje debería saltar el año de conmemoración del centenario de su nacimiento; la de que "fue una modelo, una referencia que en su tiempo, se dedicó a construir y fue una gran innovadora"; y, al mismo tiempo, promover el diálogo que ella "mantuvo en vida con el arte", según explicó el comisario, Domingo Buesa. Este presentó la muestra acompañado por Juan Carlos Sánchez, jefe de la Obra Social de Ibercaja; Magdalena Lasala, coordinadora general de la exposición; que destacó que se trataba de mostrar "la vivencia personal y el legado intelectual de la santa", a través de las mil caras que presentan los artistas; y Rosario Añaños, directora del Museo Goya-Ibercaja.

ITINERARIO Todos los autores elegidos han trabajado "desde la libertad" porque también Teresa de Jesús fue una mujer libre y de ahí que cada obra plantee un diálogo con los sentimientos y la creación de la primera mujer nombrada doctora de la iglesia. El recorrido de la muestra se propone en dos planos. Por un lado la imagen moderna y transgresora de Teresa, y "la recuperación de su ideario" que sigue vigente en el siglo XXI; y por otro, un itinerario emocional, ya que cada pieza es una "puerta al compromiso" y, como reconoció Buesa, "hay que leer en cada obra" porque como ya dijo Santa Teresa, "lee y conducirás porque si no lees, serás conducido".

La obra de Goya La virgen coronando a Santa Teresa, en la que se sugiere su imagen; y Santa Teresa de Jesús intercediendo ante Cristo por la propagación de su orden, de Bayeu, son los dos óleos que arrancan e inspiran el discurso expositivo. Cada obra va acompañada de una pequeña biografía de su autor mientras que la firma de santa Teresa de Jesús va guiando al visitante. En la primera sala, la imagen de la santa va desde la figura muy construida de Luis Toro Nadal o Isabel Guerra, que la convierte en una mujer del siglo XXI, que aparece apoyada en el muro del convento que murió; a las figuras ya sin rostro de Martín Ruiz Anglada o Jacinto del Caso Gilaberte.

En la segunda sala dialogan las obras clásicas de Goya y Bayeu con la modernidad de José Ignacio Baqué, Pedro Giralt o Natalio Bayo; en la tercera está la obra de Jorge Gay, que recrea un paisaje italiano con la figura de Teresa de Jesús; mientras que leyendo la obra de Fernando Alvira se encuentra a una Teresa muerta convertida en paisaje. Esta obra contrasta con la de José Asensio Lamiel, a quien le interesa el gesto, sobre todo las manos, de Teresa, que representa el encuentro entre la santa y el ser humano.

También hay recreaciones académicas italianas, las firmadas por Javier Sauras o Sandro Pazzi. O Esperanza Almuzarra, que nos muestra a una Teresa de mirada cansada y patas de gallo. El color es protagonista en la obra de Teresa Ramón, mientras que Remacha la presenta en la naturaleza observada por una Teresa envuelta en espinas. La fotografía está representada por Rafael Navarro, que muestra una celosía mudéjar y una sombra. Pilar Moré retrata su compromiso con la palabra. Pepe Cerdá también apuesta por el paisaje: abajo está la vida, pero la vista se va al cielo, a la eternidad. Aurora Charlo la presenta en un paisaje nevado porque "no hay nada más puro y bello que la nieve", según le dijo la autora a Buesa; para cerrar con Mercedes Gómez Pablos y una lectura muy clásica, donde Teresa no está, pero está su ambiente, "ya que lo importante es su mensaje".

CHARLAS // La exposición tiene un componente didáctico, de ahí que se hayan organizado visitas didácticas para todas las edades, talleres; y, a partir de septiembre, cada sábado habrá una clase magistral a cargo de académicos que han participado en la muestra.






Una exposición reinterpreta y revive con modernidad la figura de Santa Teresa de Jesús


El recuerdo a Santa Teresa de Jesús está presente desde este miércoles, día 22 junio en la capital aragonesa. Un total de veinticinco obras, entre las que se encuentran una de Francisco de Goya y otra de Francisco Bayeu, además de otras de 23 de artistas que han pertenecido o pertenecen a la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis han compuesto la exposición 'Teresa de Jesús: desde Goya a los académicos de hoy', que ofrece el Museo Goya-Colección Ibercaja.

ZARAGOZA, 22 (EUROPA PRESS)
 
La muestra estará abierta al público desde este miércoles hasta el próximo 16 de octubre, y ha sido presentada por el jefe de la Obra Social de Ibercaja, Juan Carlos Sánchez; la coordinadora general de la exposición y responsable del programa de Educación y Cultura de la Obra Social de Ibercaja, Magdalena Lasala; el comisario de la exposición y presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, Domingo Buesa, y la directora del Museo Goya-Colección Ibercaja, Rosario Añaños.
La exposición conmemora el V centenario del nacimiento de la Santa. En palabras de Domingo Buesa, "es una apuesta de futuro y modernidad en la que los artistas de la Academia de San Luis han trabajado para encontrar nuevas imágenes que recuerden a la religiosa. El visitante va a encontrarse con un itinerario emocional".
De hecho, a excepción de las obras de Goya y la de Bayeu, las otras 23 han sido creadas expresamente y durante el último año para la ocasión. Los artistas se han inspirado también en las obras de los dos geniales pintores del siglo XVII.
'La Virgen coronando a Santa Teresa', de Francisco de Goya, y 'Santa Teresa de Jesús intercediendo ante Cristo por la propagación de su orden', de Francisco Bayeu, son los óleos que presiden el comienzo de la exposición con obras "modernas, incluso, muchas veces rompedoras y transgresoras", ha señalado Domingo Buesa.
En 'Teresa de Jesús: desde Goya a los académicos de hoy', el visitante puede contemplar obras de distintos formatos y diferentes técnicas, en la que "se incorporan nuevos lenguajes y también nuevas tecnologías", ha indicado el comisario de la muestra.
La selección de pintores ha sido llevada a cabo por Domingo Buesa y son los siguientes: Luis Toro, Isabel Guerra, María Eugenia Vall, Almudena Salamanca, Martín Ruiz, Jacinto del Caso, Pedro Giralt, José Ignacio Baque, Natalio Bayo, Jorge Gay, Fernando Alvira, José Asensio, Javier Sauras, Sandro Pazzi, Esperanza Altuzarra, Teresa Ramón, Cristina Remacha, Pilar Moré, Rafael Navarro, Pepe Cerdá, Sandro Totti, Aurora Charlo y Mercedes Gómez.
"Hay tres ideas importantes que hay que tener en cuenta para entender la exposición. La primera es que el V centenario de Santa Teresa de Jesús no debe constreñirse únicamente a un solo año de conmemoración. La segunda, que la Santa es, hoy en día, un modelo y referencia, ya que en su época ya era una innovadora. De ahí, que su imagen vuelva a cobrar arte".
Buesa también ha referido que Santa Teresa de Jesús trabajó siempre desde la libertad. "La misma que ha guiado a los artistas, quienes se han planteado cómo abrir un diálogo con ella en el tercer milenio. Por eso, esta exposición tiene imágenes modernas y rompedoras hechas desde la fidelidad y la libertad".
A finales de julio, se presentará un catálogo, en el que se documentará la iconografía sobre Santa Teresa en dos artículos del historiador del arte Juan Carlos Lozano y del crítico de arte Ángel Azpeitia.
Por su parte, el jefe de la Obra Social de Ibercaja, Juan Carlos Sánchez, ha agradecido a la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis el poder haber organizado la exposición en el Museo Goya-Colección Ibercaja, y ha comentado que llega "en momento muy importante, ya que la temporada estival anima a los visitantes a ver exposiciones tan interesantes como esta".
De hecho, junto a Magdalena Lasala, ha resaltado que el pasado año 74.000 personas visitaron es espacio museístico enclavado en pleno casco antiguo de la ciudad. En lo que llevamos de año ya han sido 36.000 las personas que se han acercado hasta el museo. Unas cifras "récord", según Lasala.
PROGRAMAS DIDÁCTICOS, TALLERES Y CHARLAS
A partir del 15 de septiembre comenzarán dos programas didácticos: 'Historia de una pasión: Teresa de Ahumada en el mundo', y 'Las mil caras de Teresa de Ahumada: su inspiración en el arte'. Ambos ofrecen un taller y una visita guiada a escolares de Educación Primaria y Secundaria, además, de una visita guiada al museo para los alumnos de Bachillerato y Ciclos Formativos.
Además, las actividades culturales se completan con un ciclo de lecciones magistrales, titulado 'La visión de Teresa de Jesús en los académicos de hoy'. Comenzará el 10 de septiembre, y las ponencias tendrán lugar los sábados por la mañana. Estarán conducidas por varios artistas académicos que han incluido sus obras en la muestra como: Isabel Guerra, Pepe Cerdá, José Ignacio Baque, Fernando Alvira, Jorge Gay y Natalia Bayo.
Escolares de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato, además de niños acompañados por adultos pueden disfrutar de las actividades complementarias programadas en torno a la muestra. Este jueves 23 comienzan las visitas guiadas que se realizarán de lunes a sábado, a las 10.00 horas y a las 17.00 horas, y los domingos, a las 10.00 horas. Estas tendrán una duración aproximada de una hora y el precio es de tres euros por persona.
Para los niños de 6 a 12 años, y siempre que vayan acompañados por un adulto, se ha diseñado el taller 'Teresa de Jesús, inspiradora de imágenes'. Tiene una duración de 90
 
 

Silencios de almas

 

                                                “¡Oh mi Dios, que con tu muerte

al más flaco hiciste fuerte!

¡Qué gozo nos dará verte!”


           Transcribo estos versos de Sta. Teresa porque fue lo primero que se me ocurrió al ver su “explosión de éxtasis” en el centro de la séptima Morada; ahí acaba el cuadro Silencios de Almas; o acaso empieza…

 
            La constelación de las siete moradas parece suspendida en un hilo invisible de musicalidad que las eleva a la perfección espiritual y a esos brotes de color, en el calor de la mística que se desprende de ella ante Su Majestad, donde culmina entregada, transmutada y elevada aún más, si cabe, de imperspectiva, a la ascética del espíritu.

 

                                               Perdido en sueños

                                   busco el color del silencio,

                                   lo busco en cuadernas

                                   naúfragas de mi barca,

                                   en borrones de tinta y vida

                                   o en cualquier huella de una pincelada viva.

 

                                               Quiero deletrearlo

                                   y se esconde en la curva de ballesta de una luz

                                   o bajo las alas de un árbol.

                                               Por fin lo deletreo:

Silencios de Almas.

 
            Hay una línea de lirismo bien conseguida, en la extensión interior de la mirada, dónde Luís Toro sabe dotar de alma el conjunto de este cuadro, que transmitiendo una intensidad pictórica desde dentro a fuera, parece salir flotando del pensamiento ascético de la Santa que ha ido completando con reseñas de las siete moradas.  (Mariposilla del gusano de seda, -quinta morada- culebra,-primera morada-).

            “Pedidle hijas mías que viva Su Majestad en mi siempre, porque si no es así, ¿qué seguridad puede tener una vida tan malgastada como la mía?.

            El pintor lo consigue a su vez, con la fuerza expresiva y explosiva que dota de gran equilibrio al conjunto visual, lejos de temblores de líneas, formas o color que quizás sea también, y esto es muy subjetivo, lo que ella durante tantos años guardó en su interior, y en el transcurso de su vida preparó la explosión del encuentro (-séptima morada-) que el artista ha sabido sacar a relucir desde el dominio “in crescendo” de su oficio.

 
                                               “Cuando el dulce cazador

                                               me tiró y dejó herida

                                               en brazos del amor

                                               mi alma quedó rendida,

                                               y cobrando nueva vida

                                               de tal manera trocado

                                               que mi Amado para mí

                                               y yo para mi Amado”.

 
            Sentado frente al cuadro pienso:

 
                                               Sabores de equilibrio

                                   penetran en la cueva del alma

                                   y clavan su agudeza

                                   en el vértigo de unos ojos semiabiertos

                                   opacos reflejos de alguna llama.

 

                                               Pero la llama se diluye

                                   hasta la controversia

                                   de seguir por la cueva

                                   o anclarse a sabores mudos

                                   que el vértigo beberá en su travesía.

 

                                               Luego serán llevados

                                   al cuaderno de bitácora

                                   donde habita el vacío

                                   para ser sabores con voz

                                   titilando en compases de sol.

 
                        Con el aplomo de años ha seguido una línea de trato exquisito del dibujo con la maestría de una paleta bien pensada y mejor ejecutada, sin olvidar el poder expresivo de esta obra.

 
                        Digamos que:

                                               Se desatan los colores

                                   rebosando palabras

                                   y silencios de almas.

 
                                               Un poema

                                   es amigo del silencio,

                                   un cuadro nos transmite en silencio.

 
                                               Poema y cuadro:

                                   trazos de palabras de colores

                                   y colores de palabras

                                   difuminados

                                   en lenguaje místico y abrazos.
 
                        Y es que, un saber decir sin palabras latente, parece presidir el rostro de Santa Teresa en un misterio elevado a expresión de gozo y arrobamiento.

                        Acabo citando al poeta Sánchez Rosillo en su poema the rest is silence, cuando canta:
                                   “La pluma se detiene al fin de tus palabras

                        y te sientes en paz contigo mismo.

 
                                   No digas más: que digan éstas páginas

                        lo que querías decir y acaso has dicho”.

 
                                              
                                                                                              José Ortiz Cárceles.

 

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